Página de Cristián Basso
POESÍA - POETAS - POEMAS
26 de abril de 2012
Celebrando el "Día del Libro" en Boston College Alto Macul
Nicanor Parra, Premio Cervantes
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario
23 de noviembre de 2011
MAREA ALTA: Un poema de ALALIA
Cabalga solitaria en la laguna.
Se ahogan las estrellas en la luna.
Cabalga la noche como un potro.
La hierba nos ata y no sabemos otro
sino el canto que se clava en la duna.
Se repite el silencio en la laguna;
la noche es un astro entre nosotros.
En el mundo la tierra nos encuentra
simulando dos cuerpos que se duermen,
balanceados como frutas siniestras.
Padecemos la luz mientras se adentra
el sentimiento con su capa inerme.
Vamos creyendo que la noche es nuestra.
13 de octubre de 2011
Editan "Chile mira a sus poetas", una valiosa panorámica de la polifónica poesía chilena contemporánea
12 de octubre de 2011
Verdadera poesía: Premio Nobel de Literatura 2011 al poeta Tomas Trastömer
Tomas Trastömer ha puesto a la poesía en el sitial que merece. Así lo anuncia un correo electrónico que circula por internet. Y es cierto. Entre tanto poema alejado de la visión más lírica y de alto vuelo creativo, la emoción y el regreso al mundo interior de su poesía nos conmueve. Un Premio Nobel para un grandísimo poeta.
LOS RECUERDOS ME MIRAN
Una mañana de junio es muy temprano
Para despertar, pero tarde para dormir de nuevo.
Debo ir a la hierba que está llena
De recuerdos, que me siguen con la mirada.
No se ven, se mezclan completamente
Con el fondo, camaleones perfectos.
Tan cerca que los escucho respirar
A pesar que el canto de los pájaros es estridente.
PUNTES DE FUEGO
Durante los meses tristes, centelleó mi vida sólo cuando hice el amor contigo.
Como la luciérnaga se enciende y se apaga, se enciende y se apaga- a medias puede uno seguir su camino
en la noche oscura del olivar.
Durante los meses tristes, estaba el alma desesperada y sin vida
pero el cuerpo caminó directo hacia ti.
El cielo de la noche rugió.
Sigilosamente ordeñábamos cosmos y sobrevivimos.
Poemas disponibles en: www.letralia.com
26 de julio de 2011
Recordando al poeta Osvaldo Ulloa

Cada poema es un regreso a la infancia, a la sorpresa de existir y a la vastedad de las certezas que se esconden en lo impactante que muchas veces debemos enfrentar. Recuerdo hoy a mis maestros en la poesía, con quienes trabajé en poesía como tallerista: María Bargetto y Samir Nazal: personas de gran valía humana y poética, de conocimiento generoso y sabiduría cercana. Pero hoy recordaré al poeta y maestro Osvaldo Ulloa (1954-2008), quien trabajó como discípulo del poeta Ernesto Cardenal en Nicaragua, dirigió talleres de poesía y es autor de los poemarios Poemas a Nati, Qué dirá la gente, Abrir los brazos para abrazar o volar, Poemas de Amor (a Lita Hurtado) y Manual para leer y escribir poesía.
En 1991, el poeta y profesor Osvaldo Ulloa dirigía el Taller de Poesía de la Corporación Cultural de Ñuñoa. Tenía yo quince años y decidí sumarme a sus clases de uno de sus talleres de poesía. Eran clases rigurosas, estimulantes y creativas, siempre acompañadas de uno de sus textos más conocidos Guía para talleres populares de poesía. Fue con el maestro Ulloa con quien aprendí en profundidad el legado de las vanguardias y el modo en que confirma el poeta su búsqueda de la belleza y de la verdad, puesto que si existía alguien que conocía el dolor, la alegría, la generosidad y el amor era él mismo. No tuve la ocasión de reencontrarme más adelante con el poeta y maestro de poetas, pero siempre le agradecí su generosidad artística e intelectual. Admiro su obra poética por esa fuerza expresiva por la coherencia del hombre que siguió una verdad y no una pose; sobre todo por su mirada crítica, juiciosa, orientadora que amó la libertad. Hoy lo recuerdo a tres años de su muerte. Aquí inscribo mi humilde homenaje.
Extracto de una entrevista al poeta Osvaldo Ulloa
Tú dices que la gente se vea a si misma; pero es una realidad que los libros de poesía casi no se venden y la gente a penas lee en Chile. Cuéntame tu opinión a cerca de esto
Justamente los libros no se venden porque no cumplen esos dos requisitos. Por una parte no reflejan la realidad objetiva y subjetiva de los lectores. Por ejemplo toda la capital está alterada y estresada con el Transantiago pero hasta el día de hoy yo no he visto ningún poema sobre el tema y no puede ser un tema menor si afecta a millones de personas. Así pasa con todo. Y en cuanto a la utilización de las palabras y devolverles su verdadero significado, pareciera que mientras más crípticos son los poetas son mejores. Pero eso yo creo que se debe a la mala formación intelectual porque se puede ser muy claro y escribir buena poesía.
Estoy de acuerdo con que el poema mejor es el que llega más claro al lector, así como toda obra de arte necesita un destinatario, pero ¿crees tú que en Chile exista una cultura y un público dispuesto a leer y disfrutar con la poesía?
Ese es otro tema. Y es algo que tiene que ver con la cultura del país. Chile fue un país culto donde venían de otras naciones a estudiar a nuestras universidades, pero eso es ya pasado. Las cifras dadas por los organismos competentes dan datos alarmantes. Por ejemplo que los analfabetos funcionales son un alto porcentaje de la población. Es decir, la gente sabe juntar las letras y las palabras pero no entiende las ideas que hay y los sentimientos que expresa un texto determinado. También se ha comprobado que hay un gran porcentaje de profesionales y estudiantes universitarios que no comprenden un texto de mediana complejidad. Esto es muy grave porque tiene que ver con la capacidad de pensar y sentir, las cuales están disminuidas en Chile y eso nos lleva a sentimientos primitivos y a formas elementales de pensamiento. En clases me sorprenden mis alumnos universitarios cuando me preguntan por el significado de palabras casi corrientes. No hay vocabulario y no se sabe leer. Leer se enseña y se madura en el arte de leer. Borges decía humildemente que no sabía que si era un buen escritor, lo que sí sabía es que era un buen lector. Un buen lector no surge solo ni se improvisa regalando un maletín de libros como pretende hacerlo el Ministerio de Cultura. Habría que comenzar enseñando a leer poesía que no es lo mismo que leer el diario.
(Entrevista de Sandra Maldonado: “Osvaldo Ulloa: La poesía devuelve el sentido a la palabra” . Disponible en: http://www.poesias.cl/reportaje_o_ulloa.htm)
Tres poemas suyos
1
No olvides el número de la clave de tu alegría
2
EL BAILE
3
No tenía qué comer
1 de julio de 2011
"Tiempo de vivir": Antología de poesía religiosa chilena
Este año se presentó en el Colegio San Agustín la edición de la antología de poesía chilena religiosa en conmemoración del Bicentenario de Chile "Tiempo de vivir", preparada por el destacado poeta y académico Juan Antonio Massone. Entre los textos seleccionados, se encuentra el poema "Unitivo", que pertenece a "El amor insecto" de Cristián Basso.25 de abril de 2011
Homenaje a Gonzalo Rojas tras su muerte

Uno escribe en el viento
Que por qué, que hasta cuándo, que si voy a dormir noventa meses,
que moriré sin obra, que el mar se habrá perdido.
Pero yo soy el mar, y no me llamo arruga
ni volumen de nada.
Crezco y crezco en el árbol que va a volar. No hay libro
para escribir el sol. ¿Y la sangre? Trabajo
será que me encuadernen el animal. Poeta
de un tiro: justiciero.
Me acuerdo, tú te acuerdas, todos nos acordamos
de la galaxia ciega desde donde vinimos
con esta luz tan pobre a ver el mundo.
Vinimos, y eso es todo.
Tanto para eso, madre, pero entramos llorando,
pero entramos llorando al laberinto
como si nos cortaran el origen. Después
el carácter, la guerra.
El ojo no podría ver el sol
si él mismo no lo fuera. Cosmonautas, avisen
si es verdad esa estrella, o es también escritura
de la farsa.
Uno escribe en el viento: ¿para qué las palabras?
Árbol, árbol oscuro. El mar arroja lejos
los pescados muertos. Que lean a los otros.
A mí con mis raíces.
Con mi pueblo de pobres. Me imagino a mi padre
colgado de mis pies y a mi abuelo colgado
de los pies de mi padre. Porque el minero es uno,
y además venceremos.
Venceremos. El mundo se hace con sangre. Iremos
con las tablas al hombro. Y el fusil. Una casa
para América hermosa. Una casa, una casa.
Todos somos obreros.
América es la casa: ¿dónde la nebulosa?
Me doy vueltas y vueltas en mi viejo individuo
para nacer. Ni estrella ni madre que me alumbre
lúgubremente solo.
Mortal, mortuorio río. Pasa y pasa el color,
sangra y sangra mi pueblo, corre y corre el sentido.
Pero el dinero pudre con su peste las aguas.
Cambiar, cambiar el mundo.
O dormir en el átomo que hará saltar el aire en cien mil víboras
cráter de las ciudades bellamente viciosas.
Cementerio volante: ¿dónde la realidad?
Hubo una vez un niño.
1960
De Contra la muerte, 1964.
2 de marzo de 2011
Notas a la edición de VIVIR, ¿CUÁNDO COMIENZA? (Poesía Reunida) de Samir Nazal (1)
La gente que va sola, duerme sola;
el silencio se solaza con ella.
A su casa llega sola: no enciende luces.
La sombra osa abrazarla: vecina, se aproxima,
sigilosa: sienta sus blandos huesos
sobre el sofá y rebulle sus rodillas
contra la carne sola. Cruza las manos
la gente sola y accede a su promiscua
sonrisa. A veces, suspira o expectora
brutalmente. Alza la mano remisa
hacia eso.
El óleo consagrado de la calle
-consortes espectrales- pluraliza la espera.
Se esfuma el rostro en el espejo, hídrido,
acaso surge. Los retratos acechan
un asequible turno de perfumes.
Refugian los sueños: reflejan flecos,
borlas, tapices, cortinas, balcones,
enredaderas, el esbelto cenit.
La espalda de la gente sola es rugosa.
Ancha, comba, recelosa. Muy dura al tacto.
La gente sola no muere, queda sola.
Los versos anteriores pertenecen a Vivir, ¿cuándo comienza? (Poesía Reunida) del poeta y escritor Samir Nazal (1930-2008), obra en la que hemos trabajado con asombro, voluntad y rigor junto al escritor Daniel Pizarro (2) por más de dos años.
Contemporáneo y amigo de escritores de
Uno de ellos
Cuando pienso en Samir Nazal, el estallido de imágenes que me asedia impide que lo vea o rememore en una sola construcción descriptiva que lo trace únicamente en su dimensión de escritor. Tendí tras su muerte a recrear cada conversación, anécdota y trabajo poético conjunto con la intención medio desdibujada de ordenar los recuerdos en una lógica que pretendía atesorarlos. Ingenua manera de revivir al maestro (apelativo que lo incomodaba), al amigo entrañable, al crítico severo y sensato, al poeta oculto, al lector imparable, al personaje ya mítico, al genio en contacto con lo profano y lo sagrado de la vida. Todo ello sin resultado esperanzador más que dejar que el tiempo otra vez ordenara la historia personal tamizada por la riqueza todavía misteriosa de su legado que aún falta por develar en muchos sentidos, pero renace a través de una vasta producción literaria que incluye inéditos de poesía, narrativa, crítica literaria y libretas personales que forman parte de un diario íntimo que al escritor le habría gustado titular Finis Cinis (Al final, la ceniza). Fue más generoso con la escritura de los jóvenes que con la propia.
A dos días de su funeral, regresé a su departamento en la calle Toesca, convocado por la familia Nazal, junto a otros cercanos al autor, para ser partícipe de la búsqueda y el hallazgo de su obra literaria que, a medida de que revisábamos manuscritos, notas y textos de diferentes épocas, nos fue deslumbrando cada vez más hasta darnos cuenta de que estábamos frente a un tesoro literario, lo que trajo consigo nuevas interrogantes con respecto a su opción por no publicar y la dificultad de decidir frente a textos que pertenecían a lúcidos proyectos literarios, algunos de los cuales se encontraban inacabados, pero por su indudable valor debían integrar el volumen de Vivir, ¿cuándo comienza? Poesía Reunida.
Fue sobrecogedor abrir la puerta y no encontrarlo, pero surgió de inmediato un compromiso real con el destino de sus textos. Cada uno de ellos se nos ofrecía como la apertura al descubrimiento de la voz (o las voces) que nos mostrarían más adelante en incontables sesiones al prolífico escritor que optó por el anonimato y la falta de interés por figurar en la “vida literaria” como lo confirma el poeta Premio Nacional de Literatura 2004 Armando Uribe cuando fue entrevistado por
Dejamos pasar un período para aquietar la pena y tomar distancia crítica que nos permitiera ver los textos como tales para reunirnos en la casa de su sobrino Samir Nazal Chacón, siquiatra y lúcido autor de una biografía novelada sobre el poeta, con el propósito de hablar sobre su figura e iniciar la fase lentísima del rescate de su obra, privilegiando la poesía como primera instancia.
Fue así como, entre otras propuestas aún en desarrollo, surgió el documental “Samir Nazal, poeta y maestro de poetas” del realizador Álvaro Gonzalez, y que se exhibió en parte durante el Homenaje “Samir Nazal: letra y vida”, que reunió a más de doscientas personas en la principal sala de eventos de
Vivir, ¿cuándo comienza? (Poesía reunida)
La obra compilatoria reúne más de doscientos poemas en siete secciones agrupadas en torno a líneas temáticas que identifican una poética particularísima, de gran fuerza expresiva, desparpajo, desenfado e intensidad lírica que ya podemos llamar “nazaliana”, y que aborda mediante variadas formas poéticas el amor, el erotismo, la muerte, la vejez, el dolor, la compasión, la ternura y la escritura. Crónicas del desvivirse, Pastizales del Espejismo, La mirada de Adán, Litografías del exilio y Morada de lo inhabitable son parte de ella. En el corpus destacan, en una primera lectura, poemas como Salón, Mi gana es tu desgana, Si tú vinieras, cuánta fiesta; Ojos abiertos, Dios se confiesa, Incursiones al verano, Decididamente también el mar se duerme, Whe shall overcome, Nonato, entre otros más.
Además, considera la edición un estudio sobre su poesía y notas aclaratorias que sustentan la construcción discursiva del carácter orgánico del corpus textual, así como también antecedentes del proceso de recolección, lectura, selección y transcripción de textos poéticos inéditos –que exige siempre tiempo y pausa para la visión orgánica en la conformación de un libro de poemas- se convierte en una responsabilidad que obliga a reflexiones, determinación de criterios estéticos-literarios y fidelidad al extenso acopio de originales, muchas veces acompañados por más de una variante y escritos por el autor en distintas épocas de su vida, algunos poemas fueron escritos en las décadas de los 60 y 70, y otros incluso meses antes de su fallecimiento.
1993: Año del encuentro
Lo primero que conocí de él fueron advertencias de la severidad con que criticaba los textos literarios que leía y calificaba con juicio crítico insobornable, la brillantez de su intelecto y la capacidad para captar el talento literario cuando existía. Más adelante comprobé que era cierto, enriquecida la visión con su personalidad que cautivaba a todo el mundo. Uno no era el mismo después de haberlo escuchado y de haber recibido el consejo generoso de su intelecto. Me decidí entonces a enviarle el original de Alalia, mi primer libro de poemas que Samir Nazal prologó y presentó en el Centro Cultural de España el 14 de julio de 1994.
Era 1993 y yo había cumplido los 17 años cuando le envié libro empastado con letras doradas borrándose, en cuyo interior figuraban ilustraciones a grafito y un orden que yo ingenuamente creía terminado. Al pasar los días, recibí una invitación suya para visitarlo en una “librería de viejo” de la calle Manuel Montt, frente a Providencia. Y fui. Más allá del primer temor de su crítica, tenía ansias de conocerlo. Ya me era mítico y quería saber más sobre él. Nunca he conocido a nadie más afectuoso en mi vida, más alegre y más elocuente frente al amor a la vida. Gustaba de abrir las puertas de su casa a quien lo visitara. Y se convirtió rápidamente en padre de aquellos que no lo tuvimos. Generoso hasta la saciedad, preocupado de cada paso de nuestros destinos más privados y públicos; conversador y entusiasta, lúdico, ingenioso, artístico, trágico, malhablado y solemne, fluía naturalmente nuestra admiración en cada conversación que fue sumando años y años de gran aprendizaje. Discutíamos en torno a la obra de autores que él mismo nos iba presentando en las sesiones: Vallejo, Tabucchi, Cernuda, Pizarnik, Maiakovski, Ginsberg, Mistral, Kerouac, sólo por nombrar algunos. El poeta Armando Uribe declaró que “era una de las personas más ecuánimes que he conocido en mi vida. Conversar con él era una manera de alimentarse intelectual y espiritualmente".
Aparecí en la librería con timidez. Él me indicó una silla, me saludó afectuoso y me dijo "eres un palabrero, pero un gran poeta. Hay que pulir mucho". Luego hablamos de lecturas, de proyectos, de ideas y me desafió a continuar de memoria la lectura de algunos poemas de Gabriela Mistral que él admiraba mucho. Tuve suerte. Al cabo de dos o tres versos dichos por él, yo continué de memoria los que restaban para concluirlos. Esa mañana fue inolvidable. Aún lo veo reír, encantarse verso a verso, café tras café, palabra tras palabra. Yo estaba maravillado con su conversación, fue un "satori" (como decía él, es decir, "una iluminación") sentirme al fin al centro del corazón de mi familia. Lo supe un padre y amigo de inmediato. Y lo seguí siempre, durante los quince años restantes de su vida carnal.
Primeros atisbos de la memoria
Más adelante, conocí varios de sus amigos más cercanos y compartí a menudo con su entorno cultural y personal como Andrés Pérez, León Pascal, Daniel Pizarro, Manuel Peña Muñoz, entre tantos otros. Me hizo partícipe de lecturas públicas, conocí junto a él a Jorge Teillier; también me instó a trabajar de modo sistemático en mis poemas; pasamos muchas noches leyendo, riendo, llorando, contándonos historias, analizando lo inmediato, acechados siempre por el amanecer. Corregimos con entusiasmo mi segundo libro El amor insecto y pasamos juntos historias que poco a poco irán aflorando. Pero fueron años de gran fuerza, de "tristuras" como él las llamaba y de la "fiesta de vivir" a que siempre me invitó.
Cuando cumplí 30 años, y yo anhelaba trabajar en el tercer libro, me entregó la libertad para trabajar solo, porque, en palabras suyas, ya estaba preparado para ello. Quince años de taller le parecieron suficientes. Según sus palabras, era impresionante cómo yo llegaba hasta su casa con textos nuevos, haciendo correcciones que él habría determinado para ese proyecto poético. También le ha ocurrido a otros escritores y poetas jóvenes de la época, algunos de
NOTAS
1. Las notas que se presentan a continuación constituyen los primeros acercamientos a lo que será la primera edición de la obra poética de Samir Nazal bajo el título de Vivir, ¿cuándo comienza? cuya edición está a cargo del escritor, periodista y guionista Daniel Pizarro y del poeta y académico de literatura Cristián Basso.
2. Daniel Pizarro es periodista (Universidad de Santiago de Chile), guionista y autor del libro de cuentos
3. Declaración del poeta Armando Uribe en el reportaje del periodista Rodrigo Quiroz Castro: “El secreto mejor guardado de la literatura chilena”, Diario
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA HERENCIA (Universidad de las Américas, 2011)
11 de enero de 2011
"Escribir mal", un artículo de Andrés Neuman

1 de diciembre de 2010
"Sintaxis asfalto", nueva publicación del poeta Julio Espinosa Guerra

En los túneles de la ciudad
24 de noviembre de 2010
V Encuentro Poesía en el Valle de Colchagua (Placilla 2010)

17 de noviembre de 2010
"Manía de Hojas o la búsqueda de la totalidad" por Nadia Norambuena (Presentación de la obra en el Instituto Italiano de Cultura, 2010)

Me propongo tomar la obra de Cristián Basso y, con el mayor respeto posible, ofrecer un breve estudio del imaginario poético que en ella se revela.
Para comenzar, hago una importante aclaración: Manía de hojas es una obra que se divide en tres secciones: Alalia, Coméntame si estoy contigo y Manías. Una lectura atenta nos descubre que dicha división no es azarosa, sino que, muy por el contrario, responde a tres momentos claves de un movimiento vital marcado por la búsqueda. Y será la búsqueda incesante de lo que no se tiene la que irá dando forma a un encuentro de espacios opuestos.
En Alalia, se cita a Gabriela Mistral para iniciar este movimiento vital comentado antes:
En la luz del mundo yo me he confundido.
Las palabras de Mistral se convierten en la llave que nos permitirá ingresar en un mundo novísimo, se trata de los primeros versos del poeta, quien tempranamente consigue transmitir una personal visión de lo que lo rodea y asignarle un nombre: Alalia.
En los poemas de Alalia es tan clara la irrupción de la soledad, que no hay un solo verso que no la mente, ella es la matriz desde la que se gesta el nacimiento de dos espacios opuestos entre sí. Espacios que logran ser poblados lentamente gracias a que el sujeto poético insiste en ciertos vocablos. Así es como el primer espacio lo pueblan una casa, un dormitorio, una cama, una mesa, un mantel. El resultado inmediato es la conformación de un espacio mínimo, cerrado y concreto. Ante él pronto se alzará su contrario, un espacio magno, abierto y abstracto, poblado por el mar, la noche y la muerte.
Los poemas de Alalia no saben de fatiga, cada uno de ellos nos comunica que la existencia dentro de espacios cerrados acongoja a los seres nacidos bajo el sino de la búsqueda. Las imágenes de falta de cobijo se suceden sin pausa. Los versos van golpeando con tristeza puertas que no se abren. Afuera el atardecer es largo; adentro el hombre oprimido por el espacio cotidiano se reconoce como cápsula de zumo cristalino.
Y ser cápsula de zumo cristalino en el imaginario del poeta significa que la soledad no puede conformarnos. Por eso Alalia es ansia de expansión y obligación de huida desde el espacio acostumbrado que asfixia -casa, dormitorio, etc.- a uno inexplorado. La búsqueda ha comenzado y lo más próximo y a la vez distinto es el entorno natural, único escenario para las epifanías. Las visiones imposibles y transformadoras comienzan, el renacer parece ser posible sólo lejos de una casa que nunca es hogar, de una cama que no abriga, de un mantel que debe ser lavado. Las visiones, repito, comienzan. Cito a continuación un extracto del poema Abriendo el higo, al que personalmente considero imagen exacta de estas revelaciones que, al parecer, son sólo fortuna de la Naturaleza:
Abriendo el higo
Abrí la carne del higo;
una espesa noche me sucumbió de sabores;
Abrí la carne del higo
y al abrirla
no fui el mismo.
Alalia nos permite, especialmente a través del poema anterior, comprender que la huida tiene sentido cuando accedemos a una visión de lo nuevo. Los frutos, como el higo, muestran su esencia y transforman al hombre. Se vence la prima soledad, porque la Naturaleza es ahora el refugio, es espacio abierto y recuperación de la voz. Despierta la capacidad de nombrar a los seres que habitarán al mundo hallado. Como dice el poeta en el poema “La tierra no sabe morir”:
Vienen
como quejidos de pájaros
los nombres.
El mar, la noche y la muerte son los nombres para los seres del nuevo espacio. Sin embargo, será imposible arrancarles su profunda significación. Como toda la tierra, el mar, la noche y la muerte no saben morir. Son potencias sin medida ante las que el hombre no tarda en sentirse abatido. El que huía, ¿cómo sobrevive en medio de lo magno?, ¿cómo logra el hombre, criatura apenas, no asistir al ahogo de la voz recuperada? ¿Cómo no sentirse infinitamente pequeño y sin sonido ante la elocuencia del mar, la noche y la muerte?
El poeta, en su condición de vate, sabe la verdad, por eso responde a estas interrogantes a través de su poema “Delirio”, del que cito los siguientes versos:
Ahora todo está en juego
(…)
y si no muero
es un milagro.
Sólo un milagro puede asistirnos cuando hemos elegido que nos guarde la Naturaleza, tan inmensa, tan plena, que la voz humana sólo sabe la verdad de callar… “Alalia”: ausencia del habla, pérdida del lenguaje. ¿Hay un mejor nombre para un conjunto de poemas que impelen al hombre a huir desde el silencio de una casa al abstracto escenario de lo natural ante el que no nos queda más que guardar un forzoso silencio?
La obra de Cristián Basso es, en esencia, manía de hojas que no se detiene, y con ello parece expresarnos que es inagotable el hombre en su ansia de búsqueda. Coméntame si estoy contigo, segunda sección del poemario, insiste en el motivo de la huida y la búsqueda, movimiento humano vital que descubre este estudio. La reiteración del motivo dará lugar nuevamente a la configuración de dos espacios opuestos. Y nuevamente los poemas nos propondrán un viaje, cuya clave no será la soledad, sino la potencia del placer hallado.
Coméntame si estoy contigo abre un verdadero diálogo en el que el yo es espacio cerrado hasta el instante en que descubre al placer como la potencia que lo impulsa hacia la huida de sí en búsqueda de un tú. Mientras no se inicie la búsqueda y se logre el encuentro, el sujeto poético le habla a un hombre dormido, en un sueño consigo mismo que le impide ser.
El poema “Esperanza del cacto” crea una excelente imagen de aquellos seres que están próximos a la huida y su consecuente transformación. Antes, eso sí, duermen en una especie de encierro consigo mismo:
Esperanza del cacto
¡Duerme, cacto,
llegará tu hora
de soñar el movimiento
lento de tus hojas!
Saldrás del macetero
agudo que te cansa.
La tarde en el crepúsculo
te aceptará la mirada.
Y sí saldrá el yo de sí mismo al encuentro del ser que sea su nuevo refugio. Mientras no arribe a lo nuevo, aquello lejano será promesa de un espacio abierto, y, por ende, dispuesto a recibir el placer que está impulsando al movimiento.
La sensualidad que recorre los poemas de Coméntame si estoy contigo le da fuerza a la hipótesis de que el placer es un puente para el hombre que lo libera del natural encierro en sí mismo para comunicarlo con el mundo. Es en esta sección del poemario que cobra volumen una de las temáticas más importantes que cruza la poesía de Cristián Basso y que ya se pudo percibir en Alalia: la huida del dolor y la humana búsqueda de la totalidad. La totalidad parece, eso sí, ya no habitar en la Naturaleza, sino en el encuentro de los cuerpos y sus historias. Pareciera que los padecimientos connaturales a nuestra raza perecieran ante la fuerza del Eros.
En relación con lo afirmado antes, cito el soneto “Perros solares”, sin duda una de las obras magnas de este momento que analizamos, no sólo por el dominio cabal de la estructura, sino por las imágenes de profundo erotismo a que da lugar:
Perros solares
Esta jauría alegre sobre el pasto
rebana en lonjas el amanecer.
Son distantes de todo padecer
y tan estrechos en el cielo vasto.
Patas arriba retózanse y lamen;
son oscilantes cuerpos sin edad,
y para siempre la felicidad,
girando como olas por el parque.
Pero Eros es una deidad especial, fruto de la abundancia y de la pobreza según Platón, no sólo tiene bajo su tutela los buenos amores, sino también los trágicos. Tal vez, por ello, “Coméntame si estoy contigo” guarda en sus entrañas un tono de desesperanza. Tornándose el movimiento por momentos dramático, como si se intuyera de algún modo que el tú que se busca es espacio abierto sólo en su calidad de promesa de encuentro, pero se cierra toda vez que reparamos en su condición natural de ser otro. Finalmente lo que se busca es la totalidad, una que, no obstante, atrae por estar ubicada en la otredad. Y la otredad es siempre distante. De este modo, la búsqueda, por momentos frenética, se topa con el obstáculo de esperar el hombre las verdades lejos de sí mismo.
En el poema Limosna, sus versos son la visión de este sin sentido que crece ante el choque con un tú que es espacio cerrado, negación de cobijo. Cito un fragmento:
Limosna
En esta mano
no cae nada
ni el pan
ni el agua
ni la moneda.
(…)
¡En esta mano
cayó la muerte
y la palabra!
En la tercera sección denominada Manías, el poeta retoma parcialmente el título de su poemario como si de este modo nos anunciara que el movimiento vital iniciado en Alalia tuviera que resolverse por fin. Manías no completa el título porque lo hará cada una de sus hojas, lentamente, a través de cada poema. Es un imaginario poético que comienza a completarse, que ha madurado hasta generar un cambio en la mirada. La búsqueda, motivo esencial de toda la obra, se retoma ahora gracias a las primeras palabras pronunciadas muchos años atrás por don Alejandro Benelli Bolívar: Hubimos de ver y comprender esa Babel del laberinto.
Cristián Basso Benelli, respetuoso de sus antepasados, se reconoce como heredero y desde esa condición, con fuerza, consigue que sus poemas construyan los dos últimos espacios desde los cuales será posible iniciar y concluir la búsqueda. La clave será el tiempo, que de él ya nos dice algo la cita antes leída. ¿Por qué recurrir a los antepasados para iniciar la última etapa de su obra? ¿Qué mundos comienzan a tomar forma? Que por ahora nos baste saber que es el tiempo la potencia creadora de dos espacios opuestos entre sí.
Con Manías, la poesía entra en un nuevo estadio, luminosa, más clara, hasta adoptar el tono de rezo. El dominio del lenguaje es total, las palabras vienen al encuentro de lo que se quiere decir. El poeta vence la Babel del pasado mítico, vence el laberinto de la urbe, el ahogo de las calles y de los recuerdos. Construye su propia torre y desde allí con el verbo conquistado alcanza el cielo de su propio imaginario. Atendamos sólo un momento al descubrimiento del poder del lenguaje en un fragmento del poema “Manía de hojas”: Las palabras las regala el día, / Saben vivir. Saben el flujo, orientarse en los rieles del dilema, / ser el efecto de Dios.
El poeta ha descubierto que su dominio está en el lenguaje -que recupera con fuerza después de Alalia-. Su propia torre hecha de palabras le permite atisbar desde el presente -primer espacio- al pasado -segundo espacio-. Y con total conciencia de que el presente es el único espacio para habitar, cada verso será en Manías la oportunidad de buscar en el pasado los fantasmas, los seres ya idos, las historias vividas. La mayor revelación es que la búsqueda esta vez no será huida, porque cuando descubrimos quiénes somos nos satisface el encuentro con nosotros mismos. Con todo, saldar es ahora la clave. El ayer no puede quedar abierto cuando el hombre repara en sí y su capacidad de estar abierto al mundo.
La captación del pasado se logra con un lenguaje benévolo. Sin ambages, se entra en él para perdonar o rogar. Es que uno mismo también puede ser espacio ideal de otros cuando se comprende la magnitud de lo que somos.
En “Oyendo a Carpenter’s”, una de las creaciones más admirables de nuestro poeta, se logra entrever esta comprensión que Manías busca revelar a través de una poesía transformada en rezo. Cito un fragmento del poema:
Oyendo a Crapenter’s
Te ofrendara el mismo cuerpo,
tuyo o mío, mío o tuyo,
para que hablaras de nuevo de tus sombras
y fueras feliz,
como yo, oyendo a Carpenter’s.
Leemos y comprendemos que no tortura lo que ya fue si logramos, a través del perdón o el ruego, situarlo en su justo lugar. Esto es lo que, en definitiva, se descubre en Manías. El movimiento vital de todo hombre, especialmente el de hoy, puede aquietarse, sentir gusto de sí mismo, ondular en uno. Que sea nuestra mirada, nuestro deseo, nuestra nostalgia la que viaje más allá de nosotros, que se interne en los laberintos, pero que nunca dude en volver despojada de pesos ajenos, parece decirnos el poeta. Cito el último fragmento poético, donde la lucidez conseguida se muestra en su máximo esplendor:
Expropiación
Y no la vi afiebrado de mí hasta ahora
que el tiempo me hizo libre de su madriguera.
No hay duda. La obra de Cristián Basso, abordada en este estudio, tiene un cierre magistral en su última sección Manías. Su obra completa, Manía de hojas, logra ser un exquisito recorrido por las distintas miradas del hombre contemporáneo. Lo inicia todo Alalia, representación del primer encuentro del poeta con el mundo y el natural ahogo de quien tanto tiene que decir. La madurez comienza a vislumbrarse en Coméntame si estoy contigo, colección de poemas de tono sensual que nos preparan para un discurso pleno de lirismo.
A modo de conclusión, me quedo con la mayor virtud de Cristián Basso Benelli: la transparencia de su poesía. Sus versos no son esquivos a la comprensión, si aceptamos ingresar al reino de la belleza. La soberbia y el cinismo contemporáneos aquí no tienen lugar. Nuestro poeta es heredero de la poesía original, de aquella que fue hermana de la música, de aquella que seduce, que conmueve, de aquella capaz de completar lo creado.
Nadia Norambuena: Es ensayista, licenciada en educación en castellano y profesora de castellano por la Universidad Metropolitana de Santiago. Cursa el Magíster en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Santiago de Chile.
10 de noviembre de 2010
Silueta de industria

a un costado del respiro,
brillan fugaces las industrias,
vociferan la tarde como si fuera propia
y nada ocurriera adentro
más que historias pasadas
que muerden furiosas su espiral de ira;
recordándose a sí mismas
las turbias alas que las limitaron
a cuartos sin luz, a horas sin respiros,
a vendavales donde la ilusión
acorraló sus desperdicios.
Así su luz suplica en las ventanas,
voraz de túnicas como el lecho del enfermo
en días incendiados;
harto de gritos, harto de arrepentimientos,
voraz y quemante levadura del ser
que dejamos en el abandono de lo no oído.
Brillan así. Huyen a sus brazos
como discusiones nimias,
anuncian el encanto del final;
trizan la sed del cielo,
creen que somos o dejamos de existir.
20 de octubre de 2010
Andrés Morales presentará Antología Poética de la Generación del Ochenta en Chile

El próximo 31 de octubre a las 19:00 hrs. presentará el poeta y académico Andrés Morales su obra compilatoria "Antología de la Generación del 80" en la Sala Pedro Prado de la Estación Mapocho durante la realización de la 30 Feria Internacional del Libro. Sin duda, será un acontecimiento para la literatura chilena, puesto que reúne a los principales poetas de dicha generación, además de un estudio crítico de los poemas. La obra será editada por Magoeditores.
7 de octubre de 2010
La literatura en español festeja: Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010
Escritores, poetas, editores, intelectuales,académicos, profesor de español, lectores. Son tantos los que celebramos este día la obtención del Premio Nobel de Literatura 2010 para uno de nuestros principales autores de literatura escrita en español y cuya consolidación hoy se imprime en la historia junto con otras voces de gran presencia en el concierto literario: Gabriela Mistral, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Octavio Paz y Mario Vargas Llosa. El premio consagra su obra y acerca al mundo la lengua de Cervantes y de América. 



